Chris Cornell: El Rockero ecléctico y experimental
En los últimos días, navegando por blogs y portales de música me he llevado una impresión traumática (espero que temporal) sobre el que todavía es y fue uno de los iconos más importantes del rock alternativo y del grunge en general; Chris Cornell (20 de julio de 1964, Seattle), el que fue líder de las desaparecidas Soundgarden y Audioslave. El caso es que Cornell se esta desviado en los últimos años del “leitmotiv” del rock alternativo: El poder y el hacer libremente música con el mínimo apoyo ni las exigencias de las grandes discográficas; para centrarse en una carrera en solitario cada vez más “resultona” con la que parece buscar el éxito inmediato entre los top de las listas de éxitos más comerciales, a base de sonar repetitivamente en las radiofórmulas.
Parece mentira que Chris Cornell haya llegado a ese punto, cuando fue el mismo el fundador de Soundgarden, una banda realmente creativa que elaboro junto a otras grupos como Nirvana, Pearl Jam o Alice in Chains el género grunge, la fusión entre el punk y el hard rock que triunfo en la década de los 90 con letras melancólicas. Su estilo era ese pero lo que le diferenciaba de las demás era la voz de Cornell. Una voz única y potente con la expresaba una gran energía entre los distintos y distorsionados ritmos que imprimían sus otros componentes: Kim Thayil (guitarra), Ben Sheperd (bajo) y Matt Cameron (batería); dejaba notaren suma su influencia en bandas precursoras como Black Sabbath o Led Zeppelin. Con estos mimbres Soundgarden alcanzó (después de varios abandonos e incorporaciones durante la buena acogida de la crítica especializada de sus primeros discos: Ultramega OK y Louder than Love) el reconocimiento mundial con el disco Superunknow (1994), en el que se pueden destacar sencillos como Black Hole Sun, Spoonman o Shadows in the Sun, con letras que aluden a temas como el suicidio o la drogadicción. Todo y cuando tres años antes, la repentina fama del Nevermind Nirvana le “había robado” a Soundgarden la debida atención simultanea de su segundo trabajo, Badmotorfinger.
Curiosamente, la mayor parte de todo ese éxito vino a la par acompañada por la simultanea colaboración de Chris Cornell en la elaboración eventual del grupo Temple of the Dog y su correspondiente y único disco del mismo nombre. Esta banda surge exclusivamente de la idea de los miembros de Mother Love Bone para rendir homenaje póstumo al que fue su cantante y también gran amigo del Cornell Andrew Wood.
Soundgarden y nuestro protagonista continuaron su carrera con el que fue su tercer y último disco Down On the Upside. Un éxito destacable, pero menor del esperado tras lo ocurrido con Superunknow; provocaron a partir de ese momento, un punto de inflexión en el que surgieron diferencias musicales entre sus componentes sobre cuál debía ser la línea de identificación de la banda. El propio Cornell como líder del grupo explica muy bien la causa de la final de la disolución consecuente de 1997: “Soundgarden era una democracia: Si uno estaba convencidísimo de que su idea era la que había que usar, los otros tres acababan haciendo caso. El problema es que en lo que se refiere a la expresión musical, a veces, el proceso de comunicación y votación y discusión, crea una situación en que ya es demasiado tarde”.
En 2001, Chris Cornell comenzaba una nueva etapa en su carrera como vocalista de grupos rockeros con la formación de Audioslave, que quedo compuesta con la unión de la mayoría de los antiguos miembros de Rage Against the Machine: El guitarrista Tom Morello, el bajo Tim Commeford y el batería Brad Wilk. La conocida banda Rage Against the Machine (en español, algo así como ”Ira en Contra de la Maquina”) se podría identificar coloquialmente dentro del género musical del rap metal (utiliza bases propias del metal en general para ir desarrollando sobre ellas las rimas características del rap); en este ámbito, deben en parte su reconocimiento a la manera en la que expresaban a través del contenido de sus letras una fuerte disonancia ideológica anti – sistema y contraria a las injusticias sociales. Con Audioslave esta característica desapareció de la mano de Cornell (esto no quiere decir que la banda no realizase simbólicamente actos ideológicos reivindicativos o benéficos; de hecho, en 2005 fue pionera en ser el primer grupo de música estadounidense en realizar un concierto en la Cuba de Fidel Castro). el nuevo grupo también va alternar en sus temas y álbumes particularidades propias del genero metal y grunge, con otras inspiradas en la faceta de las baladas rock, que Cornell estaba desarrollando paralelamente en su carrera en solitario; aun así, en todas sus canciones la actuación de Cornell sigue siendo propia, sobresaliente; y con el gran añadido de los casi imposibles riffs y solos que le hicieron popular en su anterior banda a Tom Morello, como uno de los guitarristas en activo más destacados del rock en general.
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Con este estilo cercano a lo comercial, Audioslave fue recibido por la crítica y los fans como una fusión entre R.A.T.M y Soundgarden: en algunos casos positiva, como por ejemplo al llegar a los puestos más altos de las listas de ventas, con dos discos de platino (Audioslave, 2002 y Out of Exile, 2005) y uno de oro (Revelations, 2006); mientras que en otros negativa, sobre todo los críticos tachan al grupo de soso y repetitivo con unas letras con poco sentido. Aún así, sea como fuese Chris Cornell terminó por abandonar Audioslave alegando otra vez ”conflictos personales y diferencias musicales” en 2007.
Cornell lo volvió hacer, dejó unos grupos que estaban en alza, para centrarse en su carrera en solitario que ya había combinado en tiempos de Soundgarden y que ahora retomaba de nuevo. En vedad, no se arrepiente de haber actuado de esa forma: “Estar en agrupaciones es algo que he disfrutado cada vez que lo he hecho, pero el tiempo invertido haciendo eso es tiempo perdido para hacer mis propios discos y experimentar con música de cualquier forma que sienta que me gusta”.
En cualquier caso, los trabajos individuales de Chris Cornell han pasado desapercibidos en el panorama musical, en gran medida por abandonar por momentos el rock con esas ”experimentaciones” que están musicalmente (no a nivel vocal) tan fuera de lugar como sucede en el caso de la versión de Billie Jean o la de Ave María. El colmo de todo esto ha estado en la incorporación en su último trabajo Scream (2008) del rapero de Hip-Hop y R&B Timbaland, conocido también por producir y colaborar con Madonna y Nelly Furtado entre otros artistas de la escena Pop actual. Unos artistas, a los que tal vez les concuerde legítimamente mejor las bases repetitivas y canciones con escaso contenido para desarrollar con sus características musicales; que en el caso de Cornell no encajan, le hacen estar dentro de la canción en un segundo plano en el que se desaprovecha esa capacidad vocal tan comentada anteriormente.
En un momento, Chris Cornell se mostro al público ilusionado con esta posibilidad que le ha dado el propio Timbaland para innovarse musicalmente: Es una experiencia increíblemente satisfactoria porque hay mucha diversidad musical en el escenario”. Pero poco a poco se está dando cuenta de las constantes críticas, sobre todo las de sus seguidores más veteranos, que le han hecho rehacer junto a Jordon Zadorozny, (ex líder de Blinker the Star y productor de Courtney Love) una de esas últimas canciones, Never Far Away, cuyo resultado es realmente esperanzador; e incluso dejando abierta la posibilidad un futuro remake mas rockero del propio disco Scream.

Si ya lo dice el dicho:”Rectificar es de sabios“; a lo que añado… y más cuando has sido durante años un icono, un referente en aquello en lo que siempre has destacado.